Transporte in Los Ángeles
Según la canción, "L.A. is a great big highway". De hecho es así. Recorrer esta metrópolis urbana en continua expansión (es la segunda más grande de Estados Unidos, después de Nueva York) sin coche es muy complicado, y suele ser bastante frustrante. Es posible, pero no fácil. Deberá adentrarse en ella para descubrir los pequeños vecindarios, con sus geografía y encanto. La zona relativamente compacta que va desde Venice Beach, en el suroeste, hasta el lujoso Beverly Hills, en el noroeste. Si no también puede ir al adyacente West Hollywood y Westwood (al oeste), donde verá una gran variedad en una longitud de ocho kilómetros.
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Coche
Aquí todo el mundo conduce, pero si tiene menos de 25 años, seguramente no pueda alquilar un coche.
Autobús
La mayoría de los habitantes de L.A. le dirán que necesita un coche, aunque esto no es del todo cierto. Unos 3.000 autobuses MTA naranja chillón recorren las carreteras de L.A. Son la forma principal de transporte público de la ciudad, pero muy pocos turistas los utilizan.
Metro
El metro de L.A. es seguro, puntual y está limpio. Es uno de los secretos mejor guardados de L.A. Súbase a él para llegar a los principales puntos de interés, como Universal Studios y Hollywood.
Taxi
También tiene a su disposición taxis, pero no son nada baratos por las distancias de cada trayecto.
A pie
La mayoría de las personas no caminan por miedo a las multas. Es una pena. Pasear por la orilla del mar o el centro es una de las mejores maneras de descubrir la ciudad.
Alquile su coche
La mejor manera de moverse por Los Ángeles es en coche, con autopistas que conectan el centro con la costa del Pacífico y Orange County. El tráfico en hora punta está imposible, pero se puede evitar circulando por la cuadrícula de pequeñas carreteras locales. El precio del aparcamiento es de $0,25-$6 por hora, pero los hoteles son la mejor opción para aparcar el coche por la noche.
Consejos para el transporte
Al final se acostumbrará a conducir por las autopistas de cinco carriles. Sin embargo, una vez que se acostumbre a las normas de aldelantamiento (¡no hay!), le será mucho más fácil. La compra de uno de esos mapas cubiertos de plástico de L.A. es una gran inversión.




