Reseña de Ginebra
Ginebra
Tome uno de los muchos vuelos que aterrizan en Ginebra si quiere dar agradables paseos a la orilla del lago, degustar la generosa cocina suiza y contemplar las vistas del Mont Blanc.
Qué hacer
Disfrute del frondoso paseo que bordea el lago de Ginebra. Desde el Pont du Mont Blanc las vistas del Jet d'Eau, irisado y difuso, son inmejorables. Al atardecer, la caída del sol enrojece la cima nevada del Mont Blanc.
Compras
Es un placer perderse por las pintorescas callecitas de Carouge y por sus plazas de aire italiano. Aquí encontrará los mejores recuerdos de este viaje a Ginebra, desde bombones caseros hasta joyería y cerámica. Los sábados y domingos a la hora de comer, la Place du Marché bulle de ginebrinos que compran vinos de la zona y alimentos frescos en el mercado.
Restaurantes
Los bistrós y las bodegas abovedadas del adoquinado casco antiguo, iluminados por la luz de las velas, sirven sabores suizos con un refinamiento más propio de Francia. Uno queda bien saciado con las fondues y las raclettes, y las jugosas manitas de cerdo que no pueden faltar en unas vacaciones en esta ciudad.
Vida nocturna
Cuando los vuelos aterrizan a Ginebra, sus pasajeros acuden al elegante Left Bank a descansar con una copa de vino y las resplandecientes vistas del lago. A medida que avanza la noche, la élite se acaba el champán y se dirige a los locales pijos y bares con DJ de la Place de la Fusterie.
Cuándo ir
KLM ofrece vuelos frecuentes a Ginebra. Merece la pena coincidir con los fuegos artificiales, y los desfiles y conciertos que se celebran al borde del lago durante las grandiosas fiestas estivales de Ginebra. En diciembre se celebra la fiesta de l’Escalade, donde proliferan los desfiles de época y el chocolate fundido.




