KLM uses cookies.

KLM’s websites use cookies and similar technologies. KLM uses functional cookies to ensure that the websites operate properly and analytic cookies to make your user experience optimal. Third parties place marketing and other cookies on the websites to display personalised advertisements for you. These third parties may monitor your internet behaviour through these cookies. By clicking ‘agree’ next to this or by continuing to use this website, you thereby give consent for the placement of these cookies. If you would like to know more about cookies or adjusting your cookie settings, please read KLM’s cookie policy.

Parece que su buscador no está actualizado.
Para utilizar de forma segura todas las características de KLM.com, le aconsejamos actualizar su buscador o elegir otro distinto. Si continúa con esta versión, algunas páginas del sitio web no se mostrarán correctamente o no lo harán en absoluto. Además, la seguridad de su información personal estará mejor salvaguardada con un buscador actualizado.

 

Una noche en la ópera

Caminando por la elegante avenida Andrássy, podrá ver los hermosos arces y las elegantes villas en ambos lados. Esta calle atmosférica es también el escenario de la Opera Estatal de Hungría. Esta impresionante ópera fue construida en el siglo XIX como un hito arquitectónico y acústico. Muchos húngaros todavía adoran pasar una tarde o noche con estilo, disfrutando de un concierto de música clásica o de un espectáculo de ballet.

La ópera fue construida entre 1875 y 1884, en un momento en que el país estaba siendo objeto de importantes cambios. Buda y Pest se acababan de fusionar en una sola ciudad y Hungría se estaba volviendo cada vez más independiente de Austria. Construida a la altura de las óperas de Viena, Dresde y París, la Ópera Real de Hungría, como fue llamada originalmente, pronto se convirtió en una de las plataformas culturales más importantes de Europa.

Una ópera majestuosa

El reconocido arquitecto Miklós Ybl diseñó la ópera en estilo neorenacentista con algunos elementos barrocos. Las expectativas de su último trabajo eran extremadamente altas a finales del siglo XIX, y durante la inauguración festiva en 1884 las multitudes curiosas derribaron a los botones en su prisa por echar un vistazo al nuevo edificio. La historia cuenta que el emperador Francisco José, que financió el magnífico proyecto, no quedó muy impresionado con los resultados.
Nos guste o no, se trata claramente de un edificio majestuoso. Y en su visita a la ópera tendrá una buena compañía: la fachada cuenta con estatuas de los más grandes compositores del mundo, como Liszt, Mozart, Beethoven y Verdi. Dos imponentes esfinges vigilan la entrada principal al espacioso vestíbulo, y famosos pintores húngaros han decorado el interior con impresionantes frescos y mosaicos. El auditorio tiene una apariencia clásica, siendo el rojo el color principal en los tejidos utilizados para los asientos y las pesadas cortinas.

“La historia cuenta que el emperador Francisco José no apreció mucho la ópera que financió.”

El auditorio

Asistir a un evento

La Ópera Nacional de Hungría ofrece un amplio programa en este entorno privilegiado, incluyendo óperas y ballets clásicos como El Cascanueces de Tchaikovsky o Madame Butterfly de Puccini. Asistir a uno de estos eventos es una experiencia increíble. No se preocupe por los precios de las entradas, ya que son muy razonables. Los espectáculos nocturnos son siempre populares entre los lugareños elegantemente vestidos. Recomendamos la matinée del domingo, donde se pueden encontrar señoras y señores mayores vestidos con pulcritud para disfrutar de la música después de comer.
La elegante Ópera

Créditos de fotos

  • El auditorio: Jason DeRose, Flickr
  • La elegante Ópera: Darren Barefoot, Flickr