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Una ciudad joven con un pasado turbulento

Antaño, la región que rodea Johannesburgo apenas estaba poblada. Sin embargo, todo cambió de la noche a la mañana cuando se descubrieron las primeras pepitas de oro a finales del siglo XIX, situando a la ciudad directamente en el mapa. Oficialmente, Johannesburgo fue fundada en 1886. Johannes Meyer y Johannes Rissik, los «2 Johannes» del gobierno de la República Sudafricana, dieron sus nombres a la ciudad que pronto se convertiría en el centro de negocios del continente africano.

Los primeros habitantes de esta región fueron los Bushmen, a los que siguieron los Bóeres, los colonos holandeses. Se encargaron de construir las primeras granjas aquí. Pero Johannesburgo alcanzó su apogeo con el descubrimiento del oro. Aventureros de todo el mundo, desde mineros pobres hasta poderosos magnates mineros británicos, se congregaron en la ciudad en busca de fortuna. Los majestuosos edificios coloniales, los municipios y la mezcla de habitantes blancos y negros son reminiscencias del desarrollo de la ciudad.

Juventud y senectud en Johannesburgo
Juventud y senectud en Johannesburgo

Johanesburgo

Constitution Hill, una colina histórica

Si hay un lugar en la ciudad que rezuma historia ese es Constitution Hill. Esta colina, y sus asombrosas vistas de la ciudad, se encuentra en el barrio periférico de Braamfontein. Constitution Hill ha sido testigo de los acontecimientos históricos más importantes de la ciudad: aquí fue donde, a finales de siglo, los soldados británicos se enfrentaron contra los colonos de origen neerlandés  ̶ los Bóeres ̶ , y aquí fue también donde fueron arrestados los jóvenes disidentes durante los disturbios de Soweto en 1976. Después del Apartheid, se construyó aquí el nuevo tribunal.
 
El antiguo fuerte de la colina fue declarado monumento nacional en 1964. Esta colina era más conocida por albergar la prisión de Old Fort. Sujeta a un régimen despiadado, esta cárcel recibía comúnmente el nombre de Número Cuatro. Las celdas de los prisioneros negros de sexo masculino estaban en la Sección 4; aquí no solo estaban los prisioneros «ordinarios» sino también los disidentes políticos más destacados. Hasta Mahatma Gandhi y Nelson Mandela pasaron en ella noches frías y solitarias. Hoy la justicia se imparte en este recinto de arquitectura magnífica, sede del Tribunal Supremo desde 2004.

Pero Constitution Hill es mucho más: tiene tres museos que cuentan la historia variopinta de Johannesburgo. Las visitas y exposiciones interactivas nos adentran en el turbulento pasado sudafricano y nos cuentan la transición del país hacia la democracia. En este edificio también se encuentra la mayor librería de Derechos Humanos del hemisferio sur y una colección de arte de conocidos artistas nacionales. Desde las tribunas públicas, los visitantes pueden asistir a los juicios.

Johannesburgo, una metrópoli descomunal

Memorias de Sudáfrica

El Museo de África está a medio camino entre los pubs de jazz, los locales de música y los teatros de Newton. Las antiguas galerías del mercado exponen obras de arte, fotografías, hallazgos arqueológicos y artilugios que nos acercan la historia de Sudáfrica, y la de Johannesburgo en particular. Podrá saber más sobre la frugal vida de los mineros, que contrasta exageradamente con el lujoso estilo de vida de sus patrones. El museo también exhibe varios estilos musicales, incluidos los de los municipios.

El Museo de África, en el «distrito cultural» de Newton

Créditos de fotos

  • El Museo de África, en el «distrito cultural» de Newton: sacks 8, Flickr