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Génova, la ciudad de los 42 palacios

Génova suele ser una breve parada de camino a Cinque Terre o a la riviera italiana, pero la propia ciudad merece una visita. Durante siglos, la antigua república comercial igualaba en riqueza a Venecia y su casco histórico aún conserva encantadoras callejuelas, palacios de mármol e iglesias barrocas.

Génova es perfecta para pasear sin prisas mientras deambula por las tiendas o disfruta de una taza de café italiano en alguno de sus muchos bares. Pida un cappuccino con vistas a la catedral de San Lorenzo, en cuya fachada se alternan las rayas blancas y negras. También puede optar por un ristretto en el puerto, donde un galeón español de la película Piratas, de Roman Polanski, se ha convertido en una auténtica atracción. El animado centro de Génova se encuentra en el laberinto de calles del centro storico, el casco histórico que desprende auras medievales y barrocas del siglo XVII.

Palazzi dei Rolli

En el casco histórico encontrará un gran número de palacios de los siglos XVI y XVII, recuerdos de la rica historia comercial de Génova. Concretamente, en Via Garibaldi (conocida anteriormente como Strada Nuova o calle nueva) se hallan palacios construidos por acaudalados comerciantes, banqueros y armadores. Algunos palacios esconden patios de ensueño, decorados con frescos y elementos de ornamentación y se pueden visitar. Otros palacios albergan en la actualidad museos que exponen grandes colecciones de obras de artistas españoles, italianos y flamencos, como el Palazzo Rossi, el Palazzo Doria Tursi y el Palazzo Reale.


Como autoridad marítima, Génova recibió multitud de personajes importantes a escala internacional: las familias más ricas hacían turnos para alojar a estos ilustres invitados. Todos los palacios que formaban parte de este sistema estaban incluidos en una lista oficial, la llamada rollo. Así nació el término Palazzi dei Rolli. En el año 2006, 42 de estos palacios fueron incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

Fachada en Via Garibaldi
Piazza De Ferrari
La catedral de San Lorenzo

La catedral y la Piazza De Ferrari

Construida en unas colinas junto al océano, se dice que Génova es una ciudad vertical. Estrechos caminos con escaleras ofrecen hermosas vistas de la parte baja de la ciudad. Los teleféricos transportan a los visitantes a los puntos más altos. La torre del campanario de la catedral de San Lorenzo es uno de los edificios más reconocibles del centro de la ciudad. Algunas partes de la iglesia datan del año 1118. Al igual que en otras iglesias famosas de Liguria y Toscana, se ha empleado mármol blanco y negro para la construcción de la catedral, lo que otorga majestuosidad al duomo. Junto al duomo se encuentra la única plaza grande del centro de la ciudad: la Piazza De Ferrari. Esta plaza, con su gran fuente, es un punto de encuentro muy popular.

De compras por Génova

Genóva es un gran destino para ir de compras: las pequeñas calles del casco histórico están llenas de tiendas antiguas, delicatessen y tiendas de perfumes y artículos de piel. En las calles de Via Roma, construidas en el siglo XIX, encontrará modernas boutiques, así como en la amplia Via XX Settembre y en la Galleria Mazzini, una galería comercial. Visite el Mercato Orientale, un mercado cubierto donde vivirá una auténtica experiencia. En los puestos del mercado encontrará todo tipo de productos exóticos, que evocan la época en la que Génova era lugar de paso para la comercialización de especias. Los vendedores también venden multitud de productos italianos, como setas, calabacines, pasta fresca, queso parmesano y tomates secos.

El Mercato Orientale