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El curioso parque de las esculturas Gustav Vigeland

No solo es el principal destino turístico en Noruega, sino también el mayor parque de esculturas creadas por un mismo artista del mundo: la colección de 212 estatuas de piedra, bronce y hierro fundido fue esculpida por Gustav Vigeland en el Parque Vigeland. El parque abre las 24 horas, los 365 días del año y, por encima de todo, la entrada es gratuita. Desde el «Niño Enfadado» hasta el imponente «Monolito», resulta siempre interesante descubrir estas estatuas de tamaño natural, tanto en verano como en invierno.

¿Qué mayor obra de arte podría desear un escultor? Durante 20 años, Gustav Vigeland (1869-1943) trabajó en una exposición al aire libre en el patio de su casa y estudio en Frogner, un barrio de Oslo. Finalmente, se convirtió en un parque de esculturas, con 212 esculturas de granito y bronce. Vigeland no solo esculpió todas las obras, sino que también diseñó el parque, incluida la arquitectura de los jardines, puentes, fuentes y recinto. Pero jamás pudo disfrutar del parque en todo su esplendor, ya que la mayoría de esculturas terminó de trasladarse aquí en 1950, siete años después de su muerte.

Una fotografía con el Niño Enfadado

Muchas de las esculturas a tamaño natural incluyen docenas de pequeñas figuras, como el puente con 58 hombres, mujeres y niños desnudos en todas la posturas imaginables. «Sinnataggen» (Niño Enfadado) — que representa a un niño dando una patada airada al suelo — es la escultura más querida del parque. A veces recibe el apelativo de «La Mona Lisa de Vigeland». Tanto es así, que sus manos y pies relucen porque todo el mundo que se hace una foto con él se los toca. No muy lejos de aquí está «Livshjulet» (La Rueda de la Vida), un círculo vicioso de personas entrelazadas con un diámetro de tres metros.
La entrada al parque también resulta impresionante: la amplia puerta se compone de esbeltas figuras masculinas en diferentes fases de la vida que se agarran a las columnas de granito coronadas por lámparas de hierro forjado. La escultura más emblemática del parque, en sentido literal y figurado, es el «Monolitten» (Monolito). Se trata de una columna de 14 metros situada en el punto más elevado del parque; una reproducción gigantesca a la cual 3 picapedreros dedicaron 14 años de trabajo diario bajo la supervisión de Vigeland. Hecha a partir de un único bloque de granito macizo, parece como si las 121 figuras de la escultura treparan las unas encima de las otras para alcanzar el cielo; una metáfora del anhelo de las personas por lo divino y lo espiritual.
La mayoría de esculturas está agrupada en 5 conjuntos que recorren la avenida de 850 metros de largo. En la parte sur del parque está el estudio de Vigeland, conservado en su estado original desde el fallecimiento de este en 1943. Ahora este lugar se ha convertido en un conocido museo, que recibe a 1,5-2 millones de visitantes cada año.
El Monolito

El escultor más conocido de Noruega

Gustav Vigeland (1869-1943) nació y creció en Mandal, al sur de Noruega. De niño, sintió fascinación por la religión, las cuestiones espirituales, por dibujar y esculpir. Esta combinación marcó el resto de su vida. Sus padres le mandaron a Oslo para que aprendiera un oficio (grabado de madera) en la escuela técnica. Consiguió una beca estatal que utilizó para viajar por Europa. Pasando por Copenhague, Berlín y Florencia, consiguió llegar a París, donde trabajó en el estudio de Auguste Rodin. Ya de vuelta en Oslo, siguió trabajando para convertirse en el escultor más conocido y productivo que Noruega jamás haya tenido.

Créditos de fotos

  • El Monolito: Tutti frutti, Shutterstock