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Aires internacionales en Milán

«Franza o Spagna purche se magna» es un dicho popular que vendría a decir «Da igual Francia o España, mientras se coma». Del siglo XVI al siglo XIX, Milán pasó por las manos de españoles, austriacos y franceses. Son muchos los edificios que aún recuerdan aquellas épocas de dominación extranjera.

Los españoles, al mando de la ciudad desde 1535 hasta 1706, construyeron nuevas murallas en sus primeros años, de las cuales sólo queda la Porta Romana. Aunque no quede nada de la muralla española, aún es posible visitar esa puerta. Porta Romana se encuentra en el cruce de la Piazza Medaglie d'Oro, a unos 2 kilómetros al sureste del centro de la ciudad.

Sede de la Ilustración

El dominio español finalizó en 1706, cuando las tropas austriacas ocuparon la ciudad. El siglo XVIII estuvo marcado por el auge económico y cultural. Milán se benefició del juicioso reinado de la emperatriz María Teresa (1740-1780) y se erigió como una de las sedes de la Ilustración.



Giuseppe Piermarini, un importante arquitecto de la época, diseñó el Teatro alla Scala, que fue bombardeado en 1943 y reconstruido tres años después. Después de dicha restauración, recuperó el esplendor de antaño. Con una superficie de 1.200 metros cuadrados, el podio es uno de los mayores escenarios de Italia. Su interior de madera está combinado con terciopelo rojo y decorado con estuco dorado. Inaugurado en 1913, el museo teatro Museo Teatrale exhibe una increíble exposición de esculturas, partituras originales y cerámica. Los visitantes con un especial interés por la historia de la ópera italiana disfrutarán especialmente en este lugar.

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El Teatro alla Scala

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Teatro alla Scala, Via Filodrammatici, 2, Milán

Las victorias de Napoleón

La floreciente vida cultural de Milán continuó imperturbable durante la huída de los austriacos de las tropas de Napoleón en 1796. La ciudad se convirtió entonces en la capital de la República Cisalpina en 1797 y el propio Napoleón fue coronado rey de Italia en la catedral en 1805. Construido en el extremo del Parque Sempione bajo el reinado de Napoleón, el Arco de la Paz se denominó en primer lugar Arco de las Victorias. Más tarde, Milán volvió a estar bajo el mando austriaco, y el emperador Francisco I le cambió el nombre por Arco de la Paz (después del tratado de 1815).

El Arco de la Paz