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Serenidad en Bangkok

El Palacio Real, un ejemplo inigualable de arquitectura tailandesa, es una de las muchas maravillas de Bangkok, donde hasta el último rincón del recinto está decorado. El nivel de detalle de las miles de tejas del palacio, las tallas de madera bañadas en oro y los guardias mitológicos es simplemente increíble. Teniendo en cuenta que el recinto está formado por docenas de edificios, una sola visita no será suficiente.

El casco viejo de Bangkok siempre está muy concurrido. Los tuk-tuks y los autobuses públicos recorren las calles a toda velocidad mientras los niños juegan con cometas en la hierba junto al palacio amurallado. Los relucientes tejados son visibles desde la calle, pero la auténtica belleza del recinto sólo puede apreciarse plenamente desde el interior de sus muros, donde el ambiente inspira tranquilidad, casi ajeno a los lejanos sonidos del exterior.

Un lugar celestial

El Palacio Real fue construido en 1782, cuando el rey Rama I asumió el poder de su predecesor, Taksin. Este último poseía un palacio en la orilla occidental del río, pero Rama I quiso crear la sede de su propio poder y construyó este palacio en la orilla oriental. El palacio se construyó en madera, y el pueblo tailandés estaba convencido de que el rey era la personificación de su deidad suprema, Narayana. Puesto que los dioses moran en el paraíso, carpinteros y artistas venidos de todo el país se afanaron por que el recinto se convirtiese en un lugar celestial.

Actualmente el recinto incluye galerías, espacios verdes, un mausoleo, una biblioteca, capillas, auditorios y los aposentos reales. En todas partes puede observarse la mayor opulencia imaginable en la decoración. El Chakri Maha Prasat (Salón del Trono) es un ejemplo magnífico en el que se percibe una combinación especial de arquitectura tailandesa y europea. Rama V, que reinó entre 1868 y 1910, quiso originalmente un palacio de estilo europeo acabado en cúpulas y encargó el proyecto a dos arquitectos ingleses. Sin embargo, su primer ministro le aconsejó que integrara elementos tailandeses en el diseño, y de ahí la utilización de los típicos tejados tailandeses en verde y dorado.

Un guardia mítico protege el palacio

Terreno sagrado

Para muchos tailandeses, la principal razón para visitarlo no es el palacio en sí, sino el Templo del Buda de Esmeralda, cuyo interior es casi tan impresionante como su exterior. El templo está circundado por estupas doradas y estatuas de guardias mitológicos, y alrededor de esta colección de arte budista hay un muro en el que está representada la historia de Tailandia. En los muchos metros de murales se recrea el Ramakien, el poema épico de Tailandia, en el que Hánuman y su ejército de monos y una representación idealizada de los reyes ejercen el protagonismo.

El templo acoge todos los días una peregrinación de fieles que se arrodillan, rezan y ofrecen su devoción a la estatua del Buda de Esmeralda. Esto se debe en parte a la historia de la estatua, pues durante siglos viajó junto al rey de ciudad en ciudad, y se decía que concedía buena fortuna a todos los que rezasen ante ella. Sea cierto o no, muchos tailandeses encuentran tiempo para hacer una visita al Buda de Esmeralda. Nunca se sabe…

El mural

El Ramakien cobra vida

En varios teatros de Bangkok se representan pasajes del poema épico Ramakien. Los actores bailan al ritmo de la música tradicional tailandesa junto a marionetas mitológicas muy difíciles de controlar. Se trata de un arte que precisa de años de práctica. En algunos teatros, los propios actores se disfrazan y ejecutan los papeles principales. Entre otros lugares, puede disfrutarse de esta obra en el teatro de marionetas Joe Louis, en el Teatro Siam Niramit y en el Teatro Nacional.

Espectáculo de marionetas de Ramakien

Créditos de fotos

  • Espectáculo de marionetas de Ramakien: Duron123, Shutter