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Tempelhof: el «Weltflughafen» de Hitler (aeropuerto internacional) que se convirtió en un parque

De una pista de aterrizaje repleta de hierba al mayor aeropuerto del mundo; de un patio de armas prusiano a un parque: ningún otro aeropuerto ha sido objeto de tantos vaivenes históricos como el aeropuerto de Tempelhof. En 1926, con sus 10 vuelos diarios, fue el mayor aeropuerto de Europa, mayor incluso que Londres, París y Ámsterdam. En la época de la Guerra Fría, la Unión Soviética bloqueó el acceso a todas las carreteras; Berlín Oeste comenzó a abastecerse por aire, a través de Tempelhof: el llamado «Puente aéreo hacia Berlín».

Al llegar al poder en 1933, Hitler encargó al arquitecto nazi Ernst Sagebiel que transformase Tempelhof en un «Weltflughafen» (aeropuerto internacional). La enorme terminal semicircular fue inaugurada en 1939: era el mayor edificio del mundo. El aeropuerto nuevo había sido diseñado para funcionar hasta el año 2000, ya que disponía de una capacidad 30 veces superior a la que inicialmente necesitaba, que garantizaba su pervivencia. A pesar de las insistentes manifestaciones en contra de su cierre, en 2008 despegó el último vuelo desde Tempelhof. Ahora, el aeropuerto se ha convertido en un parque y continúa batiendo récords como el mayor parque de Berlín.

Tempelhof: el aeropuerto de Hitler que se convirtió en un parque
Tempelhof: el aeropuerto de Hitler que se convirtió en un parque

Berlin

Puente aéreo hacia Berlín en la Guerra Fría

No deja de destilar ironía que una de las mayores construcciones de Hitler ocupe un lugar especial en el corazón de muchos berlineses. Gracias a Tempelhof, que fue edificado para ser la puerta de «Germania», la nueva capital del Tercer Reich, muchos se salvaron de morir de hambre en la posguerra.


Cuando en 1948 la Alemania del Oeste introdujo el marco alemán, Stalin, el líder soviético, respondió con el bloqueo del acceso a todas las carreteras de Berlín Oeste. Por ello, la vía aérea era la única forma que había para abastecer a dos millones de berlineses del Oeste. Fue una suerte que Tempelhof estuviese situado a ese lado del muro.


El «Puente aéreo hacia Berlín» fue una operación titánica: durante casi un año, un avión de carga aterrizaba cada minuto. Los aviones de abastecimiento recibían el nombre de «Rosinenbomber» (bombarderos de pasas), porque los pilotos aterrizaban, lanzaban cajas de pasas, caramelos y barritas de chocolate a los niños que les aclamaban. Durante ese periodo, 278 000 vuelos transportaron 2,3 millones de toneladas de provisiones.

“El Puente aéreo hacia Berlín fue una operación titánica: cada minuto aterrizaba un avión”

El edificio del aeropuerto de Tempelhof, de 1,3 km de largo

El mayor parque de Berlín

Después de su cierre, la ciudad discutió durante años acerca de su futuro. Ahora, Tempelhof es el parque más grande de la ciudad. Las pistas se utilizan actualmente para montar en bicicleta, correr, montar en patinete y hacer kitesurf. Las personas se relajan en el césped, juegan al fútbol o hacen barbacoas. Asimismo, el parque suele acoger festivales de pop e importantes eventos deportivos. Los hangares del aeropuerto se han convertido en centros deportivos, discotecas, oficinas, estudios de arte y de grabación. En uno de los extremos del parque se está llevando a cabo la construcción de un pequeño barrio residencial, bajo las órdenes del paisajista Eelco Hooftman. La histórica terminal ha sido nombrada monumento histórico y será conservada.

Un Douglas DC-3 en el Aeropuerto Tempelhof

Créditos de fotos

  • Un Douglas DC-3 en el Aeropuerto Tempelhof: Erasmus Wolff, Shutterstock