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El encanto de una gloria marchita

El tiempo parece haberse detenido en los populares barrios de Fener y Balat. Las pequeñas calles de adoquines con casas de madera dirigen a los visitantes por iglesias, mezquitas y tumbas sagradas. Se encontrará incluso con una parte de una muralla bizantina del siglo V. No resulta sorprendente que la UNESCO haya declarado Fener y Balat, en la península histórica de Estambul, Patrimonio de la Humanidad.

El puerto natural en la desembocadura del Bósforo se conoce también como el Cuerno de oro. Durante muchos siglos, el puerto ha sido un animado centro de comercio. En los tiempos en los que la ciudad todavía se llamaba Constantinopla, pescadores y agricultores llevaban su captura y cosecha al puerto para vendérsela a los comerciantes. Los porteadores y los marineros negociaban el transporte de la carga. Situados cerca del Cuerno de oro en el distrito de Fatih, los barrios de Fener y el adyacente Balat se beneficiaban enormemente de la riqueza entrante.

Un barrio de clase obrera con un rico pasado

Hoy en día los habitantes de Fener y Balat son predominantemente musulmanes, pero en el pasado estos barrios estaban habitados principalmente por judíos y griegos. En el período bizantino, un número creciente de griegos se asentaron en Fener ya que era la sede del patriarcado griego y había una iglesia ortodoxa. En el siglo XVII, la rica burguesía construyó casas de piedra con frontones profusamente decorados. Cuando los judíos empezaron a vivir en las viejas casas de madera, Balat se convirtió en el barrio judío de la ciudad.

A pesar de su rico pasado, estos barrios son apenas un pulido museo al aire libre. A finales del siglo XIX, los ricos judíos y griegos se marcharon y nuevas generaciones de inmigrantes de otras zonas de Turquía convirtieron este barrio en su hogar. Poco a poco el barrio se convirtió en un amable barrio de clase obrera, con casas históricas, monumentos sagrados y niños jugando al fútbol en la calle. Con los fondos y la ayuda de la UNESCO, algunos de los edificios y casas históricas han sido renovados, pero muchos edificios claman aún por una restauración en profundidad.

El encanto de Fener y Balat radica no solo en su animado ambiente turco. Es la melancolía, la memoria de una época pasada lo que hace que merezca la pena visitar este barrio. La gloria marchita de sus calles es especialmente fotogénica con las primeras luces del día o al anochecer.

El patriarcado griego de Fener
Coloridas callejuelas de Fener

Típicamente turco

Balat y Fener se pueden visitar fácilmente durante una mañana o una tarde. Párese a tomar una taza de té turco en Mekteb-i (Akcin Sok 3/A, Fener). Para una deliciosa comida o cena visite Tarihi Halic (Abdulezel Pasa Caddesi 117, Fener): este restaurante con una vista fabulosa del Cuerno de oro desde la azotea sirve platos tradicionales como la sopa de ajo y el kebab. Para disfrutar de helados caseros y de verdaderas delicias turcas, pase por Merkez Sekercisi (Leblebiciler Sok 33, Balat).

Sopa de ajo tradicional