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La reina del Caribe

Cartagena de Indias, una de las ciudades coloniales más antiguas de América, se encuentra situada en la caribeña costa norte de Colombia. La ciudad fue en su día una de las localidades costeras más prósperas de la corona española, y hasta el día de hoy sigue siendo brillante, con acogedoras plazas y balcones plenamente habitados de buganvillas. Debido en parte al gran número de casas perfectamente conservadas de ricos comerciantes y familias nobles, el centro histórico fue proclamado en 1984 Patrimonio Mundial de la Unesco.

Gracias a la construcción de una enorme fortificación sobre una colina junto a la ciudad, Cartagena pudo defenderse perfectamente de los ataques piratas. Esto no solo les dio a los habitantes la confianza de invertir considerablemente en sus casas, sino también en sus iglesias: la torre amarilla de la Catedral de Santa Catalina es, desde 1612, uno de los puntos de orientación más reconocibles de la ciudad. El laberinto de las coloridas calles que la rodean se encuentra delimitado por un muro de defensa de 13 kilómetros de largo. Los cañones que se encuentran en el mismo son estrictamente decorativos: la gente acude principalmente para disfrutar de las puestas de sol.

El centro histórico de Cartagena
El centro histórico de Cartagena

Cartagena

Infinidad depatios

Los patios de las casas coloniales constituyen los lugares más bonitos de la ciudad. Sin embargo, a menudo se encuentran escondidos tras grandes puertas de madera con múltiples picaportes. De todas formas, todo el que sea un poco avispado, puede entrar directamente en uno, simplemente reservando una mesa en uno de los numerosos restaurantes ubicados en la zona. Amadeus, por ejemplo, se encuentra situado en el patio de Casa Pestagua, un palacio de fábula con fantásticas pinturas al fresco que en una reciente restauración se sacaron a relucir por debajo de capas de pintura de siglos de antigüedad. El restaurante Alma es el lugar de encuentro central del hotel Casa San Agustín, una contracción de 3 casas de comerciantes del siglo XVII, que en la actualidad también cuenta con un moderno bar de cócteles. Justo a la vuelta de la esquina se encuentra El Gobernador, un restaurante de exquisita gastronomía del máster chef colombiano Jorge Rausch, en una imponente finca del siglo XVIII. Para los que no tengan suficiente, la pernoctación también es una opción: en muchos casos los restaurantes forman parte de un lujoso hotel boutique.

Restaurante Amadeus en Casa Pestagua

Getsemaní

El barrio de Getsemaní es la zona más joven y moderna del centro. Por consiguiente, los restaurantes y bares son económicos, al igual que los alojamientos, entre los que se encuentra un considerable número de hostales. En esta zona pueden admirarse numerosas obras de street art. Por ejemplo, sobre la terraza de una de las cafeterías más encantadoras, el Café del Mural. En el bar Demente, en la céntrica Plaza de la Trinidad, se pueden encontrar en el menú las mejores cervezas especiales de Colombia. Y un poco más alejado se puede disfrutar de música en vivo atravesando las puertas de Havana, un bar de salsa de elevada concurrencia. En la misma calle, podrá alojarse lujosamente en la excéntrica Casa Lola.

Casa Lola
Comer en la prisión

Cárcel de mujeres

A escasa distancia de toda la grandeza del lujoso centro, se encuentra una cárcel de mujeres. Desde hace poco se ha iniciado un programa especial, en el que las internas reciben una formación en hostelería. El patio interior se ha acondicionado como restaurante — denominado Interno — y abierto de cara al público, que puede acceder con el permiso del carcelero. Las recetas (y formación) provienen de los mismos top chefs colombianos que un poco más allá trabajan en hoteles de 5 estrellas. Estuvieron involucrados en el proyecto por la actriz colombiana de televisión Johanna Bahamón, que también organiza talleres de teatro en cárceles.

Créditos de fotos

  • Restaurante Amadeus en Casa Pestagua: Jurriaan Teulings
  • Casa Lola: Jurriaan Teulings
  • Comer en la prisión: Jurriaan Teulings