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Los tres básicos de la Galería degli Uffizi

La Galleria degli Uffizi es uno de los museos más antiguos y famosos del mundo. La entrada se encuentra en una esquina de la Piazza della Signoria, que durante siglos ha sido el animado centro de la vida florentina. En la Galleria degli Uffizi encontrará obras de arte de Caravaggio, Botticelli, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, repartidas por 50 habitaciones.

La propia Florencia es un museo viviente, llena de “palazzi” de siglos de antigüedad y de tesoros renacentistas. Un simple paseo por la ciudad es una experiencia similar a visitar un museo. Y si decide visitar uno, que sea los Uffizi. Los Uffizi se incluyen en la categoría del Louvre, el Hermitage y el Prado: sus obras de arte clásicas son algunas de las más impresionantes del mundo. La colección es enorme y puede dedicar todo un día allí. Como punto de partida, le presentamos a continuación tres obras esenciales que no debe perderse.

La obra maestra de Botticelli

El nacimiento de Venus

"El nacimiento de Venus" de Sandro Botticelli es sin duda una de las pinturas más famosas del mundo. La pintura representa el nacimiento del amor: Venus, la diosa desnuda del Amor, emerge de una concha con la sirviente Ora a su lado. Venus cubre tímidamente su desnudez con la mano, mientras Ora está preparada para cubrirla con una hermosa capa. Antes de realizar esta pintura, Botticelli estudió la famosa escultura de mármol Venus de Medici, expuesta en otra parte del museo.

Baco y Caravaggio

Caravaggio tenía una estrecha relación con Baco: en esta obra retrata al dios del vino y la embriaguez. El pintor era famoso por su fuerte temperamento y por su estilo de vida poco recatado. En sus pinturas revolucionarias a Caravaggio le gustaba enfatizar la humanidad de sus personajes. El retrato que pintó a finales del siglo XVI difícilmente idealiza al dios: le retrata como un hombre con el que Caravaggio frecuentaba los bares y burdeles. El artista también se desvía de la norma tradicional renunciando al paisaje habitual en el fondo.

El compañero de borracheras de Caravaggio
Una María más humana

La Madonna de Ognissanti

El retablo de la Madonna de Ognissanti es otro ejemplo de un nuevo enfoque. Giotto pintó esta obra alrededor del año 1310 marcando un punto de inflexión en la pintura al ser la primera vez que un pintor medieval utilizaba la perspectiva. Con esta obra, Giotto se colocó en la cúspide de una de las mayores revoluciones en la historia del arte. También se le considera el "Padre" del Renacimiento por su estilo pictórico. El retablo muestra a María sentada en un trono. La aparente profundidad de su ropa y del trono la hacen mucho más humana, una novedad en aquella época.