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Templo del sol naciente

Tailandia tiene decenas de millares de templos, pero uno de los más conocidos es Wat Arun, en Bangkok. Este complejo, situado junto al río Chao Phraya, es muy especial, ya que está decorado con miles de fragmentos de porcelana que brillan a la luz del sol. Las vistas hacia el otro lado del río sobre la ciudad son tan impresionantes como la rica colección de figuras míticas y de estatuas de Buda que se exponen aquí.

Las cinco torres del Wat Arun se asoman al Chao Phraya, el río más importante de Tailandia. La pagoda central, que también es la más alta, simboliza a Meru, una montaña mítica que constituye el centro del universo según la tradición budista. La porcelana china ocupa hasta el último centímetro cuadrado de las paredes. Los fragmentos proceden de azulejos y platos utilizados como lastre para los barcos que navegaban de China a Bangkok. El templo adquiere una apariencia mágica al caer la tarde, cuando los mosaicos de las torres reflejan los últimos rayos del sol. El edificio, que cuenta con una maravillosa iluminación, se proyecta en la superficie del río, un momento perfecto para una cena a bordo de un barco de teca.

El oeste solitario

La mayor parte de los monumentos de Bangkok se encuentran en la orilla oriental del caudaloso Chao Phraya, con la excepción del Wat Arun, que se yergue solitario en la orilla occidental en Thonburi. Esto se debe a que el rey Taksin estableció la capital en esa orilla hace unos 230 años. Un día, al alba, atracó su barco en el templo y decidió hacerlo parte de su palacio. Desde aquella visita, el recinto del Wat Arun se conoce como el «Templo del Dios del Alba».

Thonburi no fue la capital de la nación durante mucho tiempo, ya que el reinado de Taksin duró menos de 15 años. Una vez pasado su apogeo, los monjes comenzaron a abandonar el templo y el edificio cayó en la ruina. No fue hasta muchos años más tarde que otro rey decidió restaurar y ampliar el deteriorado templo. El prang, la torre con forma de mazorca de maíz, fue la que más atención recibió. Con sus impresionantes 79 metros de altura, domina a todos los demás edificios de los alrededores.

Sujetando el prang

Entre budas y demonios

Su entrada al recinto no pasará desapercibida, pues dos gigantes mitológicos guardan la puerta de acceso. Sin embargo, no son las únicas estatuas que le estarán esperando. La primera terraza, o primer cielo, está llena de estatuas de Buda que representan varias etapas de su vida, y cada uno de los pisos del templo se sostiene sobre demonios guardianes y kinnari (medio humanos).